Ella, anteriormente sufrió un
secuestro expres. Es dueña de una fábrica. Familia de unos emigrantes
italianos, que vinieron en la Segunda Guerra Mundial.
Ella se casó muy joven, los
vendedores no creían que era la señora de la casa y siempre la mandaban a
llamar a su mamá.
Poseo varias de ella, porque es muy singular, en un pasado llevaba varios años aquí,
cuando envió a su familia en Italia, una foto donde aparecía con el cabello
sumamente largo. Este le tapaba la parte superior del traje de baño de dos
piezas. Ellos creyeron que estaba en una playa nudista, aquí en Venezuela. Y se
alarmaron. No creyeron hasta que la vieron, igualmente en fotos, en la playa
con su atuendo completo. Es del signo virgo –genuina- metódica, detallista y
muy cuidadosa. Su esposo murió, le dejó una casa inmensa, una heredad y dos
hijos.
El día del secuestro se
encontraba al Este de la ciudad. Iba manejando, cuando dos hombres se agolparon
en cada una de las puertas y se subieron al carro. Ella trató de que no le
hicieran nada y no se llevaran el vehículo. Estuvieron dando vueltas, por casi
6 horas.
Le revisaron la cartera,
tenía un buen celular, tarjetas de crédito y chequeras, por supuesto. Le
dijeron –chama, tú tienes real, nos llevamos el carro.
Ella trato de convencerlos,
de manipularlos para que no lo hicieran y les dijo: Bueno, yo tengo una cuenta
y algo de dinero. Ellos concluyeron al decir – bueno haznos un cheque, por unos
20 milloncitos. Ella lo pensó y filmó el
cheque con nerviosismo y uno de los hombres se lo pasó a un motorizado, que iba
al lado del carro. Esperaron media hora y supuestamente, el motorizado llamó
afirmando que ya había cobrado los millones. Los hombres le permitieron que
estacionara y la dejaron allí. Ella como pudo llamó a su hijo porque era un
manojo de nervios. Así, fue su secuestro express que por supuesto es para los
ricos, porque a los pobres, simplemente
les llevan el celular y un quejido lastimoso.
En Diciembre, fue con su hijo
a Suiza ¡qué bueno!. Los familiares italianos les enviaron fotos desde allá,
pero tenían virus y su blackberry, explotó. Luego, llevaba un teléfono que no
tenía ni generación. Sus compañeros se reían.
Un técnico fue y lo revisó y
le dijo que no podía arreglarlo, que si quería se lo vendiera por 1.800 Bs.
Fuerte, para usarlo para repuesto de otros. Ella lo estaba pensando.
Una de sus empleadas, le
preguntó por el teléfono, ella le contó la historia y la muchacha (que sabía
donde habían gentes, que “encontraban esos teléfonos”) le dijo –-téngame la plata. Llamó y en pocos minutos un motorizado
vino a recogerla, ella se montó y se fueron por allí.
Regresó, con un celular
mejor. Muchísimo mejor, que el que tenía su jefa de 8 millones por sólo 1.500.
Le llevó cargador y ante la pregunta de los papeles, se rehusó diciendo ¿qué
papeles? ¿qué papeles?. Al fin, logró un
teléfono mejor y a bajo costo.
Alguien le acotó que –ella no
sabía al pobre que habrían matado por el teléfono, qué habría corrido sangre
por él.
Ella petrificada, pensó esta
vez, en la ganga y en el delito. Tenía temor del muerto.
Así que sacó dos velas y colocó entre ellas el blackberry, por la
persona que había muerto. Todos se
rieron de la imagen- graciosa y grotesca, al final- Un amigo le dijo que
colocaría la foto en Facebook y ella le señaló inclemente ¡qué la borrara!
Pero allí quedó el blackberry
iluminado, glorificado, exaltado por su nueva tecnología. Y constar una vida a
quien lo lleva consigo. Cosas de la existencia.

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