jueves, 29 de diciembre de 2011

Transitar por la vida


  Para transitar por la vida  tenemos que ir de la mano de bellas personas, de hermosas almas que den luz y brillo a nuestra existencia. Así ha pasado en mis días. En mi adolescencia, conocí a Yanilda, excelente compañera y amiga desde los 10 años. Ella sostenía una lucha contra mi nostalgia y a veces vencía. Me dio la mano en un momento en que lo necesitaba. Hace apenas un año hablé con ella y le señalé mi felicidad actual.

 En esa misma fecha de mi bachillerato, conocí a Abat con sobrenombre “Kabubi” y a Sandra; ellas protagonizaron un episodio bastante pintoresco. Teníamos Educación Física y debíamos recorrer la cancha, pero en un descuido unos viles rateros, les llevaron sus pertenencias. Entre las cuales estaban sus pantalones, sus relojes y su dinero. Ambas tuvieron que recorrer amplio espacio con un mínimo pantalón corto y algo para medio cubrirse entre las dos. Sus compañeras no sabíamos, si reírnos o compadecerlas. Porque eran supertímidas y delgadas. Así que sufrieron lo lindo para llegar a su casa.

 Las bendeciré toda mi vida. Porque gracias a ellas he logrado mi felicidad traducida en cada meta que me propongo y que Dios con su magnificencia me ayuda desde lo alto. Por eso, en las fechas más importantes las recuerdo y pido para ellas lo mismo que el Ser Supremo me ha dado LA ALEGRIA DE VIVIR.


                                                                         

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