martes, 13 de diciembre de 2011

Mi mayor medalla


nadie me cree, tal vez sí lo haría

la madre que se me ha ido

ella sabía, lo de mi crianza

lo de su amor. pero ahora

nadie me cree, la autenticidad

de llevar impreso en el alma

el nombre de madre.

cuando uno posee ese nombre

con certeza, se deja matar

por ese ser. La comida es para el hijo

aunque para una no halla

sé vuelve una leona cuando atentan

contra él. Va con el rezo en la boca

porque su pasado se pierda

y observe la estabilidad

de este hogar que con mucha

tenacidad se mantiene en pie

Imagen: María Jesús de Crespo


                                               
                                                

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