domingo, 20 de noviembre de 2011

Mi madre y su tristeza




                                  

Aunque no te diga nada, no me gusta verte oscura


ni ver tus lágrimas, por doquier derramadas

ni tus insomnios malditos


igualmente tu cara demacrada

llamas a tus inicios, gritas a la tierra

¿dónde se ha ido? la mano que te apoyaba

los ojos que lloraban por ti

una vida y un fin, una hermosa compañía

tus luchas son largas inmensas

miradas dirigidas al Supremo

dices ¿por qué yo? ¿por qué yo?

Dios colocó la prueba, tú una mujer

con un camino por recorrer

son tus hijos, son sus enfermedades, son sus fiebres

es el hilar de sus cabellos

madre, espero muy pronto

verte sonreír y nunca más sufrir

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