a que endulces mis labios con los tuyos
realices un tatuaje con tu imagen, en mis pupilas
llenes de color sangre mis pómulos
cuentes uno a uno mis cabellos, de aquella melena negra
permanezcas horas o eternidades en mi cuello amante
palpes minuciosamente, cada uno de mis poros
señalándoles imperativamente que tú eres el dueño
y estaremos los dos únicos comensales a esta fiesta
que tendrá inicio pero jamás final establecido

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