y te creías ser abogada del dolor
pero era tu pecho que no podía más
tuviste que callar, para así calmar tu alma
afortunadamente, llegó la luz a ti
volviste a amar, con igual intensidad
y el gran aprendizaje se realizó
reconociste, la gran verdad
que sólo eras un ser humano
movido por tu tempestad
Autora: Jasmín Guillén P

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