Tiene los ojos espléndidos, con un brillo especial.
Inunda mi vida de sensacionales arcoiris. Lo
pienso de noche y día. Sus manos me dan fe y
confianza en la vida. Pienso constantemente en su
menú. Frecuente, me elogia diciéndome que estoy
bella (aunque no lo creo). Yo lo necesito y él a
mí. Nuestra vida no ha sido fácil, la comunicación, la
diferencia de género. Pero me fascina que
come, abundantemente y permanece en la línea.
Pienso su atuendo muy de mañana. Y creo que
no hubiera encontrado otro como él. Diciéndome con
esa carita frágil ¡no comiste mamá! es el
galán de mi vida. No hay otro igual. Por él voy a las
montañas heladas y me sumerjo en el desierto.
Defiendo sus derechos miles de veces. Y pido al cielo,
mucha más fuerza. Para verlo un hombre cabal, con
una alta autoestima y con muchos objetivos que
lograr. Sólo pido a Dios que me recuerde como la
mujer que siempre lo he amado
Imagen: Donal Zolan

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