Me siento menuda, inquieta ante mis rivales. Ellas con mucha más experiencia, otras europeas, unas con ojos aguamarina, con gran pericia al coser y mucho más altas que yo.
Creo que yo sería perfecta si se unieran a mí esas cualidades, quizás me parecería a Frankenstein , pero sería una super-mujer.
Me veo al espejo y pienso debería usar más frecuentemente tacones, quizás una potente faja, la lipo no es ninguna solución,creo que mejor es aprender a comer, continuar con mi yoga y mi té verde por unos días olvidado, unas lentillas de color como lo pensé en mi adolescencia, las dos poderosas están bien y la punta trasera todavía está de ver.Pienso que él valora mi testaturez, mis metas y mi erotismo a flor de piel.Pero están ellas allí, sonsacándolo insinuándole la cama, la intimidad y yo no sé que hacer.
Sólo me calma que tienen setenta y tres, viven en Suisa y no las volverá a ver. Otra solamente es la mirada, lo demás no se puede ni conocer. La de vecindario, no tiene dientes con que comer y en el juego amatorio hay que saber ser.
Esas son mis rivales fuertes, otras las hago solo mis amigas ya que están hasta en la cocina. Pero son eso... mi competencia, mi inseguridad a mi manera de ver.
Autora: Jasmin Guillen Paúl
Imagen:WWW

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