Hijo, creo que no sabes quién eres para mí. Actualmente, sólo nos vemos y unimos nuestras manos. Tú sigues con tu vida y yo con la mía. Sé que sólo tienes quince años. Yo los tengo todos. Tú eres mi mejor motivo para combatir en el mundo de los hombres. Soy el que te piensa, estable, honesto y luchador. propietario de diferentes títulos universitarios, pero más aún con valores existenciales de amor, paz y colaboración. Quizás no fui tu savia, pero sí el portador del divino concepto Algunos piensan que te has convertido en mi más grande maratón, pero no es así. Tú eres la meta, el oro olímpico. El gran trofeo, el reconocimiento. Nunca la batalla, sino el triunfo. Yo no sería quien soy sin ti. Tú la estrella que me guía y el pensamiento constante de edificarme como un buen ejemplo. Así que tú me has hecho mejor hombre, mejor vida, con límpidos sentimientos.
Además, te quería decir, hijo que cuando tus ojos mortales no me vean, emplees los ojos del alma porque nunca me separaré de ti. Estamos unidos por el universo y por el corazón. Comprendo que estés un poco huraño, es el tiempo de la adolescencia. Pero cuando la madurez llegue a ti, recuerda que no ha existido, en este mundo: Hombre que te quiera más que yo. Vive, sueña y con tu labor realiza un mundo mejor. Sé que lo puedes lograr. Porque no hay ninguno como TU,
quien te ama, tu padre.
Autora: Jasmin Guillén P

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