El cuarto se hizo inmenso con toda la oscuridad
El olor de mi crema, unido al perfume invadieron la
habitación
la estancia, estaba inclementemente
negra
Pocos encajes cubrían
mi piel, todavía con muestras de mi baño
en verdad, estaba inquieta, con deseos reprimidos
cambiaba una y otra vez mi fiel almohada
pronto, abracé la suya y mi olfato sentenció
aún más su ausencia, su
hiriente olvido
mis cabellos negros
revoloteaban de un lado a otro
Decidí no permanecer anulada, callada e inexistente
lo seguí a la habitación donde estaba su oficina
Horas y horas , él permanecía en este recinto
Y yo sola, triste, marginada. Un objeto más de la casa
Decidí buscarle, manifestar mi deseo galopante
De tener al hombre que me amase y que necesitaba
Las prendas estaban de más para decirle de mi tristeza
Llegué al lugar, le sorprendí y escuchó mis razones
Mi deseo de no estar sola, triste y apartada
Dejó su trabajo en la computadora y fue totalmente mío
La alcoba se lleno de fuego y de inmensas llamas
Lo sentía dentro de mí, olvidando totalmente la soledad
hiriente
Imagen Frans Mensink

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